Cuando se pierde a un ser querido, cada celebración que debiera ser un momento para compartir y disfrutar se transforma en un trance doblemente triste, se vuelve en lo contrario: la representación de la ausencia.
Poco a poco nos acercamos a esas fechas en que nos sentaremos a la mesa, con la importancia que se le da en estas tierras, y esos días faltarán quienes tenían un lugar importante en cada hogar.
¿Cómo sacar fuerzas de flaquezas?
Si en casa hay niños pequeños ellos mismos serán un estímulo para reponer ánimos y ser capaces de recuperar en parte el espíritu navideño. Uno de los motivos podrá ser celebrar la vida de los hijos y el futuro que les queda por delante, pero sobre todas las cosas podremos homenajear a los ausentes.
Estas fiestas, pueden ser una pequeña oportunidad para el trabajo del duelo que estamos elaborando, recordando a estos seres queridos en su mejor cara, aquello que más nos gustaba y nos ha marcado de alguna manera.
En muchos casos serán abuelos, no todos claramente, lo que significa que para los niños dependerá de cómo los adultos llevemos la pena. Las diferentes emociones del padre o la madre, como la tristeza, incluso cierto desconsuelo, podrán ser comprendidas por los hijos y otros familiares, siempre y cuando sea momentáneo y esté acompañado de los buenos recuerdos.
No es lo mismo cuando ese dolor invade toda posibilidad de conmemorar al familiar perdido, ya que sería un índice de que ese duelo se está transformando en difícil de elaborar y si es vuestro caso no dudéis en pedir ayuda.
Volvemos a invocar la imaginación, el juego y la creatividad ¿De qué maneras se puede recordar a los que faltan? Que cada uno, mayores y pequeños, cuente una anécdota, que cada uno invente su pequeña ofrenda, buscar incluso algún ritual de diferentes culturas.
Tanto los pequeños como los adolescentes, a quienes podemos convocar haciéndoles partícipes de la situación de la que estamos atravesando, proponiéndoles una participación activa en la elección de la manera en que haremos esta festividad.
Como siempre los rituales vendrán en nuestra ayuda. La decoración, las listas, las pequeñas invenciones conjuntas, y mis más sinceras condolencias y ánimos para seguir nutriendo la vida.
Carolina Barrios, psicóloga en Madrid. Consulta en Aravaca y en Chamberí.